Sobre mí
Durante varios años pensé que yo tenía la capacidad de poder cambiar a alguien, cuando comencé mi cambio supe que eso no era posible, pues solo uno mismo tiene la capacidad y la sabiduría de hacerlo, y lo hace por elección propia.
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Llegué a esta conclusión durante la experiencia con un cáncer de mama al que elegí llamar Azucena para no tenerle tanto miedo.
El hecho de pensar que en cualquier momento podía irme, me llevó a querer saber qué había pasado para llegar a esto.
Comencé a escuchar una voz dentro de mí que me hablaba, no era algo nuevo, siempre la había escuchado, pero pensaba que eran mis propios pensamientos.
La diferencia esta vez es que parecía como que esta voz iba guiándome hacía un nuevo camino, me hacía preguntas muy específicas sobre lo que estaba pasando y me daba respuestas cuando sentía mucha ansiedad, lo mejor de todo era que al escucharla sentía una gran paz interior.
Me hizo dos preguntas claves en esa experiencia:
“Si el cuerpo es una maquina perfectamente diseñada, ¿por qué enferma?¿es posible que tengas algo que ver?”.
Durante años fui quiromasajista, había estudiado la anatomía humana y esa información me llevo a confirmar que, efectivamente el cuerpo es una máquina perfecta, no sentí culpa, pero pensé que sí tenía algo que ver y por su puesto si yo tenía la capacidad de enfermarme también podía encontrar la forma de curarme ¿loco verdad? Pues aquí estoy contándotelo siete años después
Mi mantra fue:
YO ME ENFERMO YO ME CURO


¿CÓMO PUEDO AYUDARTE?
Terapia floral evolutiva
“Nuestras almas, que en realidad somos nosotros, son inmortales y los cuerpos, de los que somos conscientes, son temporales, simplemente
como si fuesen caballos que montamos para hacer un viaje o instrumentos que utilizamos para realizar un trabajo.
Mientras nuestras Almas y personalidades estén en armonía, todo será alegría y paz, felicidad y salud. Es cuando nuestras personalidades se desvían del camino trazado por el Alma, ya sea por nuestros propios deseos mundanos o por la persuasión de los demás, surge un conflicto. Este conflicto es la causa raíz de la enfermedad y la infelicidad”.
Extraído del libro de Edward Bach: Cúrate a ti mismo.
Conociéndome con las Flores de Bach
Lo que más me ayudó a entenderme fue la formación en Terapia Floral Evolutiva.
Conocer las características de las diferentes tipologías de personalidad me llevó a reconocer en qué limitaciones llevaba años atrapada y a disolverlas con la secuencia floral necesaria.
Hoy tengo más facilidad en poder ver dónde me quedo atrapada y cómo poder disolver lo que me limita.
Porque eso es lo que nos pasa, creamos una “idea” sobre nosotr@s, nos la creemos y ahí nos quedamos durante años, repitiendo una y otra vez las mismas cosas, sufriendo sin saber por qué, responsabilizando al otro de nuestras “desgracias” y llorando por recuerdos de la infancia que no nos dejan avanzar.
La vida no es más que la experiencia que vivo con mis elecciones, sí, lo creas o no nadie excepto tu es responsable de lo que vives, puedes seguir culpabilizando a tus padres, a tu jefe o al amigo del colegio que te maltrató, pero si te das la oportunidad por un instante de pararte a contestar esta pregunta quizá algo dentro de ti cambie:
¿Lo que viviste pasó porque el otro te obligó o porque tu elegiste aceptar lo que él te ofrecía?
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Sí, ya se que contestarás que lo que te pasó en tu infancia no fue justo, que solo eras un/a niñ@ etc etc, pero déjame decirte que, si te atreves a soltar ese argumento que llevas años contándote, quizá hasta puedas liberarte de todo el dolor que llevas cargando desde entonces.
Este taller que he creado te permitirá entender desde qué “gafas” miras al mundo, y no solo eso podrás reconocer qué te pasa cuando esas gafas se empañan y cómo podrás limpiarlas para ver mucho mejor que antes ¿te animas?
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